
Existe una idea que escucho con mucha frecuencia dentro de la industria.
Suena lógico. Y de hecho, durante mucho tiempo yo también lo creí. Porque tiene sentido pensar que una empresa reconocerá automáticamente el esfuerzo, la dedicación y el conocimiento técnico.
Pero quiero proponerte un ejercicio muy sencillo.
Piensa en los ingenieros que hoy ocupan los puestos que tú quisieras alcanzar.
Ahora pregúntate algo.
¿Todos llegaron ahí únicamente porque eran los mejores técnicamente?
La mayoría de las personas responderá que sí. Sin embargo, cuando empiezas a observar con atención lo que ocurre dentro de una empresa...
la respuesta deja de ser tan evidente.
He conocido ingenieros con una capacidad técnica impresionante.
Personas capaces de resolver problemas que muy pocos podían resolver.
Y también he conocido ingenieros que, sin destacar especialmente por su conocimiento técnico, terminaban liderando proyectos completos.
Entonces aparece una pregunta incómoda. Si el conocimiento técnico fuera suficiente...
Lo único que quiero proponerte es esto. La próxima vez que observes a un ingeniero que está creciendo dentro de tu empresa... deja de mirar únicamente lo que sabe. Empieza a observar cómo participa. Qué preguntas hace. En qué conversaciones aparece. Qué tipo de problemas le asignan. Y sobre todo...
qué cosas hace que otros ingenieros normalmente no hacen.
Tal vez descubras que el crecimiento profesional empieza mucho antes de que llegue un ascenso.
Empieza cuando aprendes a observar aquello que la mayoría pasa por alto.
Y esa diferencia puede cambiar por completo la manera en la que entiendes tu propia carrera profesional.
Si alguna vez te has preguntado por qué algunos ingenieros crecen más rápido que otros, aunque todos trabajen con el mismo esfuerzo, es momento de mirar más allá del conocimiento técnico. Empieza con el material gratuito del Taller 1: Como romper los patrones que mantienen estancados a los ingenieros.
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